Hoy, en cualquier medio de comunicación, podemos leer un titular como el siguiente: “El futuro es de los emprendedores”

Y su continuación: “La falta de oportunidades laborales derivada de la crisis demanda un ejercicio de creatividad para reinventar el trabajo.”

Sí esto es en la actualidad ,en 1976, a partir del surgimiento de necesidades laborales y la inquietud de crear un nuevo emprendimiento, un grupo de docentes, se unieron para buscar una nueva alternativa educativa para Valdepeñas. Así, pusieron en funcionamiento este colegio, pero no sólo lo hicieron desde lo pedagógico, sino asumiendo también lo administrativo y lo económico. Y así formaron la primera cooperativa de trabajo de la zona orientada a la educación.

Manuel Crespo Gómez, Don Manuel, el maestro del Colegio Sagrado Corazón, junto a Doña Juana Rojo Serrano idearon e iniciaron  los primeros trámites legales para la creación de una cooperativa de enseñanza bajo la fórmula de trabajo asociado, en la que los socios son los propios trabajadores del centro.

Una cooperativa es un medio de ayuda mutua para beneficio de todos. Es una asociación voluntaria de personas; con plena personalidad jurídica; de duración indefinida; donde las personas se unen para trabajar con el fin de buscar beneficios para todos.

Cuando 1976 comenzó su actividad este grupo de entusiastas, estaban lejos de imaginar la multitud de leyes que iban a afectar a la educación en los años siguientes: LODE(1985), LOGSE (1990), LOCE(2002), LOE (2006), LOMCE(2013), todas ellas para “mejorar” lo previsto por la anterior y, supuestamente, elaboradas para dotar a los jóvenes de los conocimientos necesarios para afrontar los retos del futuro. Qué lejos, también, de imaginar la cantidad de herramientas, métodos, técnicas de todo tipo que se pondrían  en práctica en los años venideros: atención a la diversidad, nuevas tecnologías, plurilingüismo, enseñanza inclusiva, comunidad de aprendizaje, innovación, creatividad, evaluaciones diagnósticas, etc.

De las leyes citadas la aplicación de la LOGSE fue todo un reto para nosotros  y la cooperativa hizo un gran esfuerzo para poder ofertar a nuestro alumnado la posibilidad de desarrollar nuestro Proyecto: si en aquel momento trabajábamos con edades entre 3 y 14 años, debíamos incrementar dos años más, hasta los 16, para acogernos a la concertación de la ESO. Lo que se consiguió haciendo un gran esfuerzo inversor, para llevar a cabo las adaptaciones físicas del edificio y la ampliación del mismo a los requisitos mínimos y demás elementos (más aulas, nuevo gimnasio, más zonas recreativas..).. Esto dio la oportunidad para la ampliación del grupo humano, llevando a cabo uno de los fines de la cooperativa: crear trabajo social.

El Colegio Virgen de la Cabeza es hoy un centro cooperativo que busca un espacio equidistante entre las escuelas de iniciativa estatal y las de iniciativa privada y que profundiza en su identidad cooperativa y apuesta por un modelo ideológico de Escuela Pública.

Esto nos ha llevado a unirnos a otros centros cooperativos. Estamos integrados de la Unión de Cooperativas de Enseñanza de Castilla-La Mancha y la Unión Española de Cooperativas de Enseñanza (U.E.Co.E.) -asociación de ámbito estatal-, para luchar por un espacio y una entidad propia dentro del campo de la educación y la formación solidaria con un modelo educativo activo, participativo, abierto y democrático, desde la lógica de la Cooperación.

Nos encontramos en el siglo XXI y podemos asegurar que seguimos intentando alcanzar los mismos objetivos que aquellos emprendedores quisieron para sus alumnos, esto es, la mejor formación humana y académica posible, el amor por el conocimiento y el afán de aprender, el coraje para superar las dificultades, el deseo de mejorar y prosperar.